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Certamen 2003

Documentación 2003

JUANJO SÁNCHEZ ARRESEIGOR

LA MADRE DE LAS RIQUEZAS
Por Juanjo Sánchez Arreseigor, historiador, especialista en el Mundo Árabe

Tambores de guerra resuenan de nuevo en el Golfo Pérsico. Esta tercera guerra del Golfo tiene, como las dos anteriores, olor a petróleo. En los tres casos vemos a una potencia depredadora intentando establecer su domino sobre la región mediante campañas militares en las que se esperaban victorias fáciles contra adversarios débiles. La principal diferencia es que en los dos primeros casos Irak fue el agresor, y ahora es la victima. Donde Irak fracasó en 1980 y 1990, los EE.UU. quieren lograrlo en el 2002 invocando pueriles pretextos.

Para comprender la tres Guerras del Golfo es preciso tener en cuenta que los grandes yacimientos petrolíferos están siempre concentrados en unas pocas zonas. La mas grande y masiva de esas zonas, a la que podríamos llamar sin exageración la Madre de las Riquezas, es la gran aglomeración de yacimientos del Golfo Pérsico y sus países ribereños. Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí, Bahrein, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Omán. Se trata de un área enorme, que equivale a 10 veces la extensión de España, pero este dato resulta engañoso pues la Madre de Las Riquezas esta concentrada en medio millón de Km⊃2;; menos de la décima parte del total. Irán por ejemplo tiene tres veces la extensión de España, pero sus yacimientos están muy concentrados en una esquina de apenas 70.000 Km⊃2;, extensión inferior a la de Andalucía. En el resto del país no hay petróleo. Lo mismo pasa en Arabia Saudí o Irak. La Madre de las Riquezas no solo es la bolsa más productiva de cuantas existen, sino la de mas amplias reservas, 70% del total mundial, y seguirá en explotación cuando otros muchos yacimientos estén secos del todo, de manera que en el futuro un porcentaje mas y mas grande de la producción mundial se concentrará aquí y cualquier perturbación, la mas insignificante querella entre vecinos, será suficiente para desencadenar el infierno. Por ello no es extraño que la actual administración norteamericana, encarnación sin tapujos de los grandes intereses petrolíferos, este dispuesta a todo para dominar la región.

Las actuales prisas norteamericanas por invadir Irak son en parte resultado de la evolución del mercado petrolífero. A principios de 1999 la prensa e incluso algunas revistas científicas todavía publicaban informes sobre la gran abundancia de petróleo, las inmensas reservas disponibles, los nuevos y mastodónicos yacimientos que iban a encontrarse por doquier y lo bajos que iban a seguir los precios. El tono recordaba aquellas profecías de Milton Friedman (premio Nóbel de economía) que en 1973 declaraba que era imposible que el petróleo subiera por encima de 10 dólares el barril pues la economía mundial no lo soportaría y la OPEP se colapsaría. Pronto se desvaneció el espejismo, con los precios triplicándose en 18 meses. El fantasma de la gran crisis de 1973 regresaba como una pesadilla vengadora. Pero tras un par de años agobiantes los precios cedieron y el optimismo volvió a dominar en todos los análisis.

El derrumbe de los precios en 1986 tuvo consecuencias dramáticas para los productores. Se hizo evidente que la mayoría se habían limitado a vivir de las rentas sin ningún esfuerzo serio para ahorrar, invertir en el desarrollo nacional o diversificar la economía. Sin embargo los consumidores mostraron la misma falta de previsión. Cuando los trece años de crisis fueron seguidos por otros trece años de bonanza la prevención y la prudencia fueron tildadas de “catastrofismo” y olvidadas de inmediato. Pocos pensaron ya en el ahorro energético o en nuevas energías. Al revés: el petróleo más y más barato sustituyó a otras energías disponibles. Las advertencias ecologistas parecían un obvio disparate desde el punto de vista financiero. Era más “racional” a corto plazo el usar la energía menos costosa. ¡A corto plazo! Si el capitalismo llega a extinguirse algún día esa será la frase que graben en su lapida.

La credibilidad de los planteamientos ecológicos quedo dañada por su asociación con afirmaciones melodramáticas y sensacionalistas que intentaban explicar la crisis de 1973 como resultado de un inminente agotamiento de las reservas mundiales para prácticamente pasado mañana. Sin embargo analizando fríamente los datos en aquel momento disponibles podía descartarse cualquier temor a un agotamiento antes del 2050-2060, fecha aproximada que no ha variado en los cálculos mas recientes. Además, la crisis final del petróleo no tendrá lugar cuando se agoten las reservas, sino cuando el numero de yacimientos encontrados empiece a disminuir en relación al total de búsquedas realizadas, y cuando la magnitud media de los pozos encontrados anualmente empiece a descender. La media mundial actual, estable desde hace mucho, es de un solo éxito por cada 30 intentos, y perforar es sumamente caro. Cuando la media empiece a ser de 40 o 50 intentos por cada éxito cundirá el pánico en la industria y veremos el caos en los mercados. La búsqueda desesperada de los últimos yacimientos se mezclará con crisis políticas, caídas de gobiernos y guerras frenéticas por los pozos o por la mera sospecha de su existencia mientras los precios se disparan hasta la estratosfera. La crisis final podría producirse en cualquier momento entre el 2025 y el 2040, dependiendo sobre todo del ritmo de nuevos hallazgos.

Eso ya ha empezado a suceder en Azerbaiyan, donde el creciente porcentaje de perforaciones fracasadas y pozos agotados ha desatado el nerviosismo del gobierno, que ve como se le escurre entre los dedos la principal riqueza nacional. Todavía se encuentran nuevas bolsas, pero las compañías se quejan de que las obligan a mantener en explotación yacimientos no rentables. Azerbaiyan es un productor pequeño y sus yacimientos son explotados desde hace mas de un siglo. Cuando el fenómeno empiece a repetirse a escala global será la señal certera de que esta vez ha llegado realmente el final. En teoría las reservas en los Estados Unidos, exhaustivamente explorados durante 140 años, deberían agotarse en ¡siete años! pero es casi seguro que tan tenebrosa profecía no se cumplirá pues entre tanto se irán descubriendo nuevos yacimientos. Sin embargo es indiscutible que las reservas norteamericanas están en irremediable declive. Estados Unidos es el segundo productor mundial tras Arabia Saudí, con 353 millones de toneladas, el 9,85% de la producción mundial, pero consume por si solo 897 millones de toneladas, el 25,61% del total mundial. No es de extrañar que el capitalismo norteamericano este ansioso de apoderarse de la Madre de las Riquezas.

Frente a este sombrío panorama existen diversos argumentos escapistas como hablar alegremente de inmensos yacimientos aun por descubrir en el Amazonas o en la Antártida pero el Amazonas esta muy poco explorado y nadie tiene ni la más mínima idea del petróleo que pueda contener. En cuanto a la Antártida, esta sepultada bajo capas de hielo de kilómetros de espesor. Si hay petróleo allí, esta tan fuera de nuestro alcance como si estuviera en Júpiter. Es cierto que a menudo se descubren yacimientos en los lugares más insospechados, pero de poca magnitud. Justo durante la crisis Marruecos anunció que había encontrado un yacimiento lo bastante grande como para cubrir durante décadas todo su consumo, pero la compañía había falsificado las cifras por motivos propagandísticos. El yacimiento era en realidad muy modesto. No se ha descubierto un solo yacimiento realmente importante desde hace mas de 30 años. Otra falacia muy frecuente es dar por sentado que la tecnología resolverá el problema, cosa que puede ocurrir o no, como lo demuestra la tardanza en encontrar tratamientos eficaces contra el SIDA. Sin inversión, investigación y años de trabajo no hay tecnologías providenciales cuando se las necesita, y los recursos empleados en energías alternativas durante la crisis del 73-86 fueron tan solo una fracción de lo destinado a buscar aun mas petróleo. Es un milagro que en tales condiciones la energía eólica halla llegado a ser competitiva, con unos costes de producción de 6 cts por Kw/h, similares a los de las fuentes convencionales antes de la crisis, lo que explica su reciente expansión.

Se han propalado teorías que rozan lo irresponsable, como el afirmar que los yacimientos se recargarían por si solos al cabo de cierto tiempo gracias a unas fantásticas reservas sin limites que aflorarían desde profundidades ignotas. Este extraño fenómeno de resurrección de un yacimiento ha tenido lugar realmente pero se debe a causas menos fantásticas. Un yacimiento no es una enorme cueva o lago subterráneo lleno del precioso oro negro, sino algo así como una enorme esponja de tierra y rocas sueltas donde el petróleo esta mezclado con agua y gas a presión. Cada yacimiento tiene una velocidad ideal de extracción determinada por el tipo de terreno, la viscosidad del petróleo, la presión del gas y la temperatura subterránea. Si por codicia los perforadores intentasen sacar el petróleo demasiado rápido, el sector más cercano a la boca de perforación quedará seco y el yacimiento parecerá agotado por completo. Sin embargo al cabo de cierto tiempo ese vacío ira llenándose y el pozo volverá a la vida como por arte de magia, pero eso solo demuestra que la explotación se realizó de forma apresurada y chapucera, no que las reservas sean infinitas o se renueven solas. En realidad es muy difícil extraer todo el petróleo de un yacimiento y cualquier mejora en las técnicas de extracción incrementa de forma notable las reservas utilizables.

La ultima crisis no fue mas que una de las diversas alternancias entre precios altos y bajos que irán produciéndose hasta el verdadero agotamiento de las reservas y el pánico final hacia el 2040 como fecha de referencia aproximada. Todavía dispondríamos de petróleo pero a unos precios progresivamente más y más caros hasta el agotamiento final. En 1960 la dependencia española con respecto al petróleo y el gas era del 28,2 %. En 1970 era del 63,3. En 1975 había subido al 68,9 y por increíble que parezca al año siguiente era del 74,0!! Sin embargo para 1986 había descendido al 55,8 y era, de hecho, inferior a la de cualquier otro país de la UE salvo Luxemburgo. En el 2001 España producía el 49,3% del carbón, el 0,4% del petróleo y el 3% del gas que consumía. En total importa el 73,9 % de toda su energía. Demasiado para prescindir de ella de golpe sin que se produjera un colapso completo de nuestra calidad básica de vida. Si suponemos que el petróleo empezará a encarecerse y escasear gradualmente hacia el 2030-2040, y que la tecnología sea ligeramente mas avanzada que la actualmente disponible, la situación seria grave, pero no irresoluble.

Consumo de petróleo en España      
% del total del petróleo consumido      
  1980 1992 1998
Industria 35,1 % 17,5 % 23,9%
Transportes 43,8 % 64,8 % 58,0%
Resto 21,1 % 17,7 % 18,0%
Dependencia sectorial del petróleo y del gas        
% del total de la energía consumida en cada sector        
  1973 1979 1986 1998
Industria 69,7 % 72,1 % 51,5 % 42,0%
Transportes 98,8 % 98,1 % 98,9 % 99,0%
Resto 74,6 % 73,9 % 53,0 % 52,3%

El primer problema a considerar es el de la alimentación. Hay 40 millones de bocas que tienen que ser alimentadas o se producirá una explosión social total. No es posible desmecanizar la agricultura. Podemos usar animales de tiro para arar los campos y arrastrar remolques en trayectos cortos pero actualmente no disponemos ni de la mitad de la décima parte del ganado necesario. Tendrían que transcurrir veinte años o mas antes de que los ejemplares existentes criaran una descendencia lo bastante numerosa e incluso entonces seguiríamos necesitando cosechadoras, tractores y otros tipos de maquinaria. Luego además hay que distribuir las cosechas, lo que nos lleva al problema del transporte.

Casi todos nuestros vehículos terrestres, marítimos o aéreos funcionan mediante combustible líquido almacenado en un deposito. En 1994 los 13 millones de automóviles y el millón largo de motos existentes en España consumían 10 millones de toneladas de petróleo al año, lo que suponía el 12,2% de TODA la energía consumida, petrolífera o no. La mitad de ese combustible se gasta en trayectos urbanos, de los cuales ¼ son de menos de 2 Km. Para el 2000 las cifras de vehículos había subido a 17,4 millones de coches, 1,4 millones de motos, 3,7 millones de camiones y furgonetas y significativamente tan solo 55.000 autobuses. Cada 30 personas que cambien su coche por el transporte publico significan 5.000 litros menos (31,4 barriles) de combustible al año. Por lo tanto si 3 millones de viajeros hicieran lo mismo se ahorrarían 500 millones de litros, lo que equivale a 3.140.000 barriles. En el 2000 los usuarios de autobuses, metro y trenes de cercanías fueron precisamente 3 millones. El transporte publico necesita 50 veces menos espacio vial y 15 veces menos energía por viajero transportado. Probablemente asistiremos a una prohibición prácticamente total del trafico de coches particulares para trayectos intra-urbanos, la sustitución de los actuales vehículos de cuatro plazas por otros enanos biplazas o monoplazas superligeros, o incluso por bicicletas carenadas aerodinámicas y tranvías o trolebuses eléctricos. También veremos la prohibición total de cualquier actividad recreativa que gaste carburante, como yates de recreo o carreras de coches y la electrificación de todas las vías férreas posibles. De esta manera se reservaría todo el combustible aun disponible para vehículos de transporte, bomberos, policía y ambulancias. Los coches solares son artefactos experimentales muy ligeros y aerodinámicos. Aunque pudieran usarse como vehículos de transporte personal parece inviable usar células solares para mover los camiones, autobuses y otros 300.000 vehículos pesados tales como cosechadoras, buldozers, carros de combate, excavadoras, etc...

Lo cierto es que pese a que existan coches fotovoltaicos, tranvías, trolebuses y trenes eléctricos, para mover un vehículo lo mejor no es la electricidad sino los combustibles líquidos, que son mas poderosos por unidad de volumen, son almacenables, y mas fáciles de manejar y transportar. En Brasil se usa el etanol destilado de la caña de azúcar, puro o mezclado con gasolina. Hacia 1980 se consumían 60.000 barriles diarios y la quema de la propia planta producía la energía necesaria para el proceso. Una tonelada de caña produce 66 litros de etanol y 250 kg. de leña quemable, llamada bagazo. El etanol posee menos energía que la gasolina (5100 frente a 7800 kilocalorias por litro) pero eso puede compensarse aumentando la compresión. Con una producción media comprobada de 54 toneladas por Ha./año se obtienen 3.500 litros de combustible o 22 barriles. Como dato comparativo en 1990 España consumía unos 300 millones de barriles de petróleo anuales, por lo que serian necesarias 13,6 millones de hectáreas. La superficie cultivada total de España actualmente es de 20 millones de hectáreas, pero puede ser una solución parcial, una de muchas. La extensión dedicada actualmente al cultivo del tabaco, 23.000 Ha, seria suficiente para proporcionar medio millón de barriles al año.

Un escenario sin petróleo puede ser la puerta a una utopía ecologista pero también el preludio de una explotación aun mas despiadada del ecosistema. Los postulados ecologistas suelen llevar implícita la idea de niveles muy bajos de población. ¿Pero que sucede cuando debemos atender las necesidades básicas de grandes multitudes? Abastecer el consumo domestico de una casa aislada en el campo o incluso el de un municipio pequeño es un problema muy diferente, y no solo por cuestión de escala, al de cubrir la demanda de decenas de millones de personas. Si intentamos destilar combustible de las plantas habrá que roturar tierras vírgenes. Si usamos mas ganado de tiro también necesitaremos extensos pastos. Si cerramos las centrales térmicas que queman petróleo y al mismo tiempo electrificamos todos los ferrocarriles necesitaremos mas centrales hidráulicas. Si reabrimos las minas de carbón de Asturias estaremos usando combustible de una calidad inferior y por lo tanto muy contaminante. Si ya no hay plásticos aumentara el uso de la madera, el cuero, etc...

Lo mas duro seria decidir que hacer con la energía atómica dado que España dispone de grandes yacimientos de uranio, y si la situación se vuelve apurada la tentación de recurrir a ellos puede ser muy fuerte pese a que permanezca sin resolver el problema de los residuos radiactivos, verdadero talón de Aquiles de todo el tinglado atómico, más el problema de la propia central, que al terminar su vida útil es toda ella un enorme residuo radiactivo para miles y miles de años. En el 2001 la energía atómica suponía el 57% de toda la energía producida en España y proporcionaba el 16,4% del consumo total. Es previsible que ese porcentaje disminuya pues las centrales mas viejas irán siendo indefectiblemente jubiladas y parece altamente improbable que se construyan mas. Pero si se termina el petróleo las centrales nucleares podrían suponer un porcentaje demasiado amplio de la energía restante como para prescindir de el. La única manera de disuadir de la tentación atómica a una población hambrienta de energía y temerosa de una caída vertiginosa en su nivel de vida seria mostrarles en la practica que las energías alternativas pueden garantizar el suministro. Por su coste, la energía eólica parte con ventaja, seguida de cerca por la fotovoltaica, cuatro veces mas cara pero muy abundante. Otras fuentes como la geotérmica, la maremotriz o la biomasa tienen un alcance limitado, o restringido a ciertas regiones pero la clave del futuro es una hábil combinación de todas las fuentes alternativas mas las energías clásicas que aun queden y estrictas medidas de ahorro y conservación.

Sin ningún genero de dudas, la energía alternativa más prometedora y más cercana a su aplicación practica a gran escala es el inagotable hidrógeno, que forma la inmensa mayoría de toda la materia existente en el universo. El hidrógeno puede resolver los dos principales problemas que se plantean para las energías alternativas: El almacenaje energético, y la propulsión de vehículos. Se obtiene mediante la descomposición del agua del mar, tarea para la que se precisa energía eléctrica, que podría provenir de cualquier fuente alternativa disponible en un momento dado, pues ya no seria necesario usarla en el momento, ni recurrir a pilas o baterías. Sin embargo los primeros ensayos fueron desalentadores pues además del riesgo de incendio y explosión los depósitos eran demasiado pesados y voluminosos. Otro problema serio era que el hidrógeno se filtraba literalmente átomo a átomo a través de las paredes del depósito, al ritmo del 2% diario, hasta quedar este totalmente vacío. Los intentos de impedirlo mediante paredes mas gruesas y mas densas multiplicaban de tal manera el peso que los prototipos se volvían inviables para cualquier uso practico. Además, la energía para separar el hidrógeno del agua era superior a la que se obtenía luego quemándolo. El hidrogeno liquido requiere temperaturas de 250º bajo cero. Hicieron falta décadas de paciente trabajo y experimentación, ensayando los materiales mas adecuados para el deposito, probando a licuar el gas o a combinarlo con otras substancias, desarrollando catalizadores mas eficientes, para poder crear modelos que fuesen viables, y no meros juguetes o prototipos de laboratorio. Conseguido esto, será necesario levantar toda una infraestructura de estaciones de servicio, plantas de producción, gasoductos, etc. para atender a millones de usuarios, y convencer a dichos usuarios que los nuevos vehículos pueden compararse en precio y prestaciones a los antiguos. Los primeros modelos de serie de la BMW alcanzan velocidades de 226 Km/h, con una autonomía de 350 Km., pero necesitaban tres litros de hidrógeno liquido para rendir lo mismo que un solo litro de gasolina.

En el plano internacional la Unión Europea podría colapsarse debido al miedo y el egoísmo o podría integrarse mucho mas que antes. España podría recibir grandes ayudas de la UE con la esperanza de que nuestro soleado clima generase un excedente de electricidad fotovoltaica exportable a las frías tierras del Norte. Otro problema es el de la seguridad. Sin petróleo los ejércitos modernos quedan desarticulados y es muy poco probable que el fin de la era del petróleo sea un remanso de paz. Es más plausible que sea un periodo de luchas continuas y feroces por el control de los recursos menguantes. Sin embargo no debemos creer que el fin del petróleo vaya a ser como se describe en las obras de ficción, una nueva Edad Media con los tecnobárbaros estilo ‘Mad Max’ acampando entre las ruinas de la civilización. La geografía española hace que sea fácil defenderse y difícil atacar. Además los hipotéticos agresores estarían probablemente en las mismas condiciones que nosotros. La mayoría de los países productores no disponen de industria bélica y todo su armamento es importado. En cuanto a la posibilidad de revueltas internas ante la degradación del nivel de vida, una política solidaria y una administración eficiente que garanticen lo más indispensable deberían impedir un estallido social. La crisis del 73, con sus secuelas de desempleo masivo, coincidió en España con el delicadísimo y turbulento periodo de la Transición, pero el país siguió adelante pese a todo. ‘Mad Max’ es solo una película.

Debemos tener en cuenta que el agotamiento del petróleo no sucederá de la noche a la mañana. Eso solo ocurre en los melodramas de ciencia-ficción. Al principio de la Crisis Final seguirá habiendo mucho petróleo, aunque cada vez más y más caro, de manera que habrá tiempo y recursos para ir poniendo en marcha gradualmente alternativas y adaptarnos antes de que las cosas se pongan feas de verdad. El periodo de transición seria probablemente dramático y se prolongaría durante una generación entera. La calidad de vida disminuiría, los cortes de luz serian frecuentes, las maquinas de videojuegos y los rótulos publicitarios luminosos pasarían a la historia. Se produciría un pequeño pero continuo trasvase de población hacia el campo. Será duro, será peligroso, pero puede hacerse.

El fin del petróleo no será el fin del mundo. La humanidad dispone de otros recursos y encontrara nuevos caminos. El verdadero peligro es que por falta de previsión la etapa de transición hacia nuevas formas de energía se convierta en un caos sangriento. Superada esta época critica surgirá una nueva civilización humana más equilibrada y con una base mas amplia que la anterior.

Comentarios a: arreseigor@hotmail.com

Origen del petróleo

El petróleo se formó por acumulaciones de materia orgánica en los lechos sedimentarios de mares cálidos poco profundos, transformados en un lento proceso de centenares de miles de años, en condiciones muy concretas y muy poco frecuentes. Por eso el petróleo es diez veces mas escaso que el carbón y sabemos con bastante exactitud en que zonas del planeta es posible encontrarlo. No puede existir petróleo fuera de dichas zonas, salvo en cantidades minúsculas, y perforar fuera de ellas seria tirar el dinero. No puede haber petróleo por ejemplo en zonas volcánicas como las Canarias o Japón. Cuando todas las zonas potenciales hayan sido exploradas por completo, se acabó. Sin embargo se trata de regiones muy vastas y no hay posibilidades reales de agotamiento antes del 2050-2060. Como quiera que el primer pozo data de 1859 eso significa que en tan solo dos siglos habremos liquidado un recurso natural que tardó dos mil millones de años en acumularse.

Precios del petróleo

Los mecanismos que regulan el precio del crudo no tienen nada de misterioso. La crisis de 1973 estalló porque los precios demasiado bajos habían desanimado cualquier nueva perforación y estimulado el consumo hasta que la demanda comenzó a superar a la oferta. Además los países productores, hartos de que la parte del león se la llevaran un puñado de mastodónicas compañías, decidieron actuar concertadamente creando la OPEP. El derrumbe de los precios en 1986 obedeció a los mismos factores pero a la inversa: Los elevados precios y la crisis económica redujeron drásticamente el consumo. En 1983 el petróleo representaba el 39,5 % de la energía mundial, en vez del 46,4% de diez años antes. El porcentaje de la OPEP había bajado del 53 al 32% de la producción mundial pues los altos precios hicieron rentables pozos antes inactivos y proporcionaron el dinero y la motivación para buscar muchos más. Las naciones exportadoras rompieron su frente común e incluso guerrearon entre si. El proceso se repitió en 1999-2001. Los precios subieron y bajaron pero la rueda sigue girando y este ciclo se repetirá mientras no se produzca un verdadero agotamiento de las reservas o una revolución tecnológica que deje obsoleto al petróleo como fuente de energía.

Estimación de las reservas

Las previsiones sobre la duración de las reservas mundiales, descubiertas y por descubrir, han oscilado entre un optimismo de magnitud cósmica y una recurrente tendencia a gritar “¡que viene el lobo!”. La pregunta clave es la cantidad total de petróleo aun por descubrir y la respuesta es: no lo sabemos con exactitud. Incluso las reservas de un yacimiento ya descubierto son difíciles de evaluar. Según la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, en 1976 dos firmas consultoras fueron encargadas de comprobar por separado las estimaciones previamente realizadas en 19 yacimientos del golfo de México. ¡En un total de 9 campos cada firma daba cifras que diferían entre si mas del 100%! Las estimaciones de las reservas norteamericanas bailan desde los 5.000 hasta los 15.000 millones de toneladas. Hasta el momento lo tradicional es que las reservas siempre resulten mayores de lo previsto y el numero de nuevos hallazgos desborde las previsiones. Nunca conoceremos el verdadero total de las reservas mundiales hasta que encontremos las ultimas, y sabremos que son las ultimas porque veremos caer en picado el porcentaje de hallazgos respecto al total de perforaciones. Eso convierte en mera hipótesis cualquier predicción sobre el agotamiento petrolífero: en el 2021 según el MOPU, (‘La energía’ 1982.); en el 2023 según un diario que no citaba su fuente. (El Periódico, 4-6-1993) o en el 2070 según la ONU (1994) ¿Entonces, cuanto petróleo existe? Estimaciones no faltan. Que el lector elija a su gusto:

Año de la estimación Millones de toneladas Organismo
1973 260.000 British Petroleum
1973 86.000 Oíl & Gas Journal
1974 270.000 Mobil
1974 270.000 U.S. Geological Survey*
1974 350-880.000 U.S. Geological Survey*
1977 300.000 World Energy conference
1978 230-312.000 Rand Corporation**
1979 217-270.000 Rand Corporation**
1990 117.922 France Press
1992 91.700 Oíl & Gas Journal
1994 135.000 Royal Duch-Shell
* = Dos expertos distintos; ** = El mismo experto en ambos casos  



¿Que puede hacerse?

-El gobierno: Aprovechar cada crisis para dar impulso a la sustitución, financiar la investigación científica y cuando los precios vuelvan a hundirse, acumular inmensas reservas, impidiendo un aumento del consumo mediante una política fiscal disuasiva.

-Las administraciones locales: favorecer el uso local de las energías alternativas; quitarles trabas burocráticas. Estimular el transporte publico. Crear carriles de bicicletas.

-Las empresas: Empezar por sus propias fabricas: planear de antemano la sustitución, buscar formas de gastar menos energía, instalar paneles solares en el tejado de la fabrica, aprovechar el calor residual de la propia maquinaria, invertir en investigación.

-El ciudadano de a pie: Aplicar las energías alternativas a su propia vivienda, comprarse un coche mas pequeño, acostumbrarse a usarlo lo menos posible, informarse.

-los ecologistas: Concienciar a la gente del peligro sin alarmismos infundados. Difundir información sobre los usos domésticos de las energías alternativas cuyo precio sea ya competitivo y hacerlo cuando los precios altos del petróleo justifiquen la inversión inicial. Colonizar algún pueblo abandonado en Castilla y reconstruirlo por completo en torno a las energías alternativas como experimento a gran escala y demostración practica de viabilidad.

Medidas:

1 barril de petróleo = 159 litros, (variando ligeramente según el tipo de petróleo y su densidad)

= 946.000 Kilocalorías (Kcal)

= 1.100 Kilowatios/hora (Kw/h)

= 0,14 toneladas métricas

1 tonelada equivalente de carbón (tec) = 10 millones de kilocalorías.

1 tonelada equivalente de petróleo (tep) = 1 ton. métrica de petróleo:

= 1.5 tec

= 7 millones de Kcal

= 7,4 barriles (aproximadamente)

1.000 barriles diarios: 50.000 ton/año - 1 millón ton/año= 20.000 barriles/dia

1 Kw/h = 3.600 kilojulios = 860 Kcal