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Juan Herranz

Felipe Colorado

Octavio Cacho

“Hibernautas” (Espiral - CF, nº 47)

1 – Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Desde mis tiempos de estudiante, he sentido esa atracción por el arte que acaba pautando toda una vida. Me acostumbré a soñar con esas cosas extraordinarias que configuran desde pequeño la imaginación. Fue en un pueblo de Zamora llamado Brime de Urz donde dejé volar mi fantasía al margen de modas y vanguardias de la gran urbe; unas veces eran los fantasmas que salían de las historias que mi madre me contaba y otras, los extraterrestres que yo imaginaba en la luna. Estudié en un colegio de religiosos en Sanabria y más de una vez tuvieron que castigarme por andar buscando en la biblioteca libros que me contaran algo más allá de lo corriente. Yo creo que me aprendí el santoral de memoria con toda la milagrería allí recogida, que no era poco extraña. Con quince años huí del enclaustramiento y de la monotonía de un pueblo de labradores hacia el País Vasco. Mi banderín de enganche fue mi hermano, que llevaba trabajando algún tiempo en Guipúzcoa, pero para mí fue como si se abrieran las puertas a un mundo nuevo. Debo reconocer que en ese tiempo bullía en mi cabeza un deseo irrefrenable de aventura y no acabé enrolado en un barco con destino a Norteamérica, porque no tenía edad para ello. Luego me trasladé a Madrid en busca de nuevos horizontes. He querido ser músico, actor, periodista, escritor; pero, sinceramente, los avatares me enredaron en la burocracia de una gran empresa. Y entonces, me topé de bruces con la lucha por la democracia, la implicación sindical y la formación de mi propia familia, anulando en parte el espíritu de aventura que años atrás se había convertido en mi seña de identidad.
Sin embargo, me quedaba una aventura a mi alcance y ésta era la de escribir: imaginar mundos, sistemas, personajes de leyenda, máquinas sofisticadas, y navegar por el espacio de mi imaginación. Para avanzar en mi objetivo, tuve que suplir mi falta de preparación universitaria con un intenso plan de lectura en las distintas ramas del conocimiento y al cabo me he convertido en un autodidacta.
Hice mis primeros pinitos en la literatura apenas cumplidos los 17 años con una novela larga, policíaca, sin otra pretensión que la de disfrutar creando; por eso quedó olvidada en un cajón hasta que hace poco la he recuperado. Durante años sólo escribí poesía de manera deshilvanada y alguna obra teatral corta. La prejubilación me ha servido para retomar la actividad creativa de manera constante. En este tiempo he podido terminar Hibernautas, mi primera y única novela de CF. Luego he escrito Juego de letras, una historia de amor sobre el soporte trágico de la enfermedad mental y un fondo ambiental de memoria histórica, con una acción que discurre sobre dos tiempos. Es un registro muy diferente al de la CF, pero necesitaba demostrarme que podía hacer algo distinto. Lo último que he escrito ha sido un libro de poemas titulado Alma del cosmos, el cual formará parte de una trilogía cosmogónica bastante avanzada en su desarrollo.

2 – ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

He querido hacer un ejercicio de utopía imaginando un mundo sin violencia visceral y sin guerras, un mundo donde el mayor beneficio fuera la satisfacción de crear. Pero quizá por ser una propuesta increíble, si la miramos con ojos del presente, no he olvidado en la trama que el bien y el mal siguen siendo el anverso y el reverso del ser humano. Por ello he contrapuesto unos personajes con ideas del pasado (la ambición de unos científicos con ideas de dominación) y otros personajes que se mueven dentro de los parámetros de ese futuro utópico. La idea argumental lleva implícita una pregunta: cómo nos veríamos si nos miráramos en el espejo de un mundo como el que trata de exponer la novela.
En Hibernautas aparecen además otros muchos temas, como la sugerente innovación respecto al hábitat; pero yo particularmente quisiera resaltar la disyuntiva del ser humano ante la inevitable mecanización.

3 - ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

Si nos atenemos al tiempo concreto de escribir el borrador, no he tardado más de un año pero el periodo se alarga al tener en cuenta el momento en que surge la idea, cómo se va pergeñando la historia argumental, la caracterología y desarrollo de los personajes; y, posteriormente, las revisiones necesarias para limar las contradicciones y alcanzar el punto de voz.

4 - ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por el contrario, te salió de una manera fluida?

En el caso de esta novela debo confesar que me supuso una elaboración laboriosa. Hasta el momento de escribirla hice algunos ejercicios de aproximación, que dejaba madurar hasta que se fue configurando un argumento sólido. Debo reconocer que me supuso un esfuerzo mayor porque, al margen de la utopía del desarme, abrí demasiados temas que más tarde tuve que limitar, acotando lo que ayudaba al tema central. Yo creo que Hibernautas supone un contrapunto en la tendencia dominante de la CF en cuanto a focalizar el mal en civilizaciones foráneas o extraterrestres, porque pone de relieve que tanto el mal como el bien se manifiestan en nosotros mismos a través de nuestra aventura evolutiva. Tampoco he saturado la narración de tecnicismos, porque creo que abusar de ellos oscurece el discurrir argumental. Por el contrario, he tratado de dar la debida importancia al mundo de las emociones y los sentimientos. Que conste que no fui consciente de ello hasta casi el final; sencillamente, la historia argumental me llevó por ese camino.
Quizá para los profanos, la CF puede parecer relativamente sencilla de escribir, ya que no ha de ajustarse a ningún parámetro conocido; pero precisamente ahí está la dificultad: hasta el último detalle debe ser imaginado, sin soportes históricos o ambientales y ni siquiera los soportes prácticos de una cultura dada, que siempre ayudan al discurrir de la acción. En la CF casi todo es novedad y hay que reconocer que éste es el verdadero acicate para los que la escribimos, porque hacemos de pioneros en una prospectiva sorprendente.

5 - ¿Lees mucha CF? Coméntanos algunos de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

He leído bastante pero, últimamente, sólo me queda tiempo para leer lo que me envía Espiral Ciencia Ficción. Admito que me he quedado algo desfasado considerando todo lo que se escribe en la actualidad y al ritmo que se escribe. La última novela que he terminado de leer ha sido Democracia cibernética y me ha llamado la atención porque trata de una sociedad hipotética que reconoce el fracaso de haber intentado la perfección de un sistema a través de la cibernética, pero además logra mantener la tensión narrativa hasta el final.
La verdad es que me encanta este ejercicio de CF no condicionado por las modas o tendencias que imponen los circuitos de publicación y difusión multinacionales, aunque soy consciente de que conviene estar al tanto (al menos a nivel de muestreo) de lo que se escribe en este género.
Paralelamente, en una de las dos tertulias literarias a las que asisto, he vuelto a releer y comentar Un mundo feliz de Aldous Huxley. El propio autor, en la introducción, reconoce que cambiaría bastantes cosas si fuera posible, pero ya sería otra obra. Mi comentario al respecto es que cuando se escribe en una prospectiva determinada es imposible mantener absolutamente la objetividad. En el caso de esta obra sólo se dan dos opciones civilizadoras extremas: un mundo sofisticado y narcotizado donde las emociones naturales han sido anuladas y una civilización primitiva sin las mínimas condiciones de calidad de vida, escapándose del foco narrativo elementos que pueden ser importantes. Pero el autor, por mucho que se esfuerce, siempre mantendrá una visión subjetiva y parcial. Lo determinante para una obra es que en esa parcialidad se logre mantener la tensión y el interés.

6 - ¿Quiénes son los autores que más te han influido?

Si me ciño a la CF, no cabe duda que han sido los que ya podemos considerar clásicos: Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, H. G. Wells, Ray Bradbury, Stanislaw Lem, aunque no puedo olvidarme de Julio Verne como el primer autor que me impactó.

7 – Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

Habría que precisar la época. Escucho en las tertulias que ahora no se escribe nada tan bueno como en la época clásica, pero creo que no se pueden hacer esas comparaciones. En todas las épocas ha habido obras maestras. ¿Y qué decir de otras culturas? Reconozco que no he tenido tiempo de traspasar las fronteras del canon occidental y de ahí mi limitada visión. Como muestra, podría citar algunas de las obras que considero maestras como la Iliada, la Odisea, la Eneida, La Divina Comedia, El Mundo perdido, Hamlet, Fausto, nuestro Don Quijote de la Mancha, Las Elegías de Duino, para acabar con Viaje al centro de la Tierra, El hombre bicentenario, La guerra de los mundos, Farenheit 451, 2001-Una odisea espacial y Solaris. Todas ellas trasmiten esa fortaleza interna del ser humano en su devenir por el cosmos. Soy un clásico, lo siento.

8 - ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial?

Ahora mismo estoy perdido en el bosque de lo que se escribe a nivel mundial y no tengo un criterio, ni siquiera subjetivo, para establecer conclusiones. No obstante, creo que la CF está en plena efervescencia. ¿Quién rechaza soñar el futuro y las mil derivaciones que la ciencia plantea? Después de H. G. Wells con el que arranca la era moderna de la CF, la cibernética y los viajes espaciales han abierto mil caminos con ideas harto sugerentes que halagan nuestra imaginación y se expanden como si nuestra mente constituyera un microcosmos. Sólo hay que ser un buen receptor para captar las posibilidades que se abren ante nosotros.
Por otra parte, el mundo editorial se está transformando a un ritmo que uno tiene la impresión de que al futuro le estamos pisando los talones; como si estuviéramos formando parte de un universo virtual. Por eso, el encorsetamiento de los circuitos editoriales no es aceptable y creo que con la red se ha abierto la posibilidad de acoger ese desbordamiento de la multiplicidad de propuestas que produce la CF.

9 - ¿Y español?

Creo que son loables iniciativas como la de Espiral Ciencia Ficción porque permite aportar nuevas propuestas al margen de los circuitos profesionales, sin menoscabo de la calidad literaria. Asimismo la publicación en red está dando otras iniciativas como Bubok, aunque el problema de esta editora es que no tiene la suficiente capacidad para difundir las obras que publica y lo decisivo para quien escribe es que se conozca su obra.
A mi juicio, lo importante es que no se le pongan trabas a la imaginación, porque en el campo de la CF existe una fuente inagotable de propuestas creativas. Estamos de acuerdo en que debe de haber un mínimo de exigencia literaria porque de lo contrario perderíamos a los lectores, pero tampoco hay que hacer el filtro literario tan tupido que solo lo pasen las obras de autores consagrados. Creo que todavía en España hay que superar ciertos tópicos sobre considerar a la CF como categoría menor, sólo apta para divertir a quinceañeros/as, como si en ella no se pudieran expresar las ideas más profundas y transformadoras.
De cualquier forma, yo creo que existe buen caldo de cultivo para la CF en nuestro país. He podido apreciar que existen cantidad de eventos en distintos puntos de España, lo cual puede llevarnos, con el tiempo, hacia las cotas de creatividad que se han venido dando en EE.UU. y eso ya es un aliciente.

10 – Después de este libro tuyo en Espiral Ciencia Ficción, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Ahora mismo estoy trabajando en la segunda y tercera parte de la Trilogía Cosmogónica como continuación al libro de poemas Alma del Cosmos. En cuanto a nuevas creaciones en prosa, la verdad es que me encuentro en una encrucijada. Hace unos meses inicié una novela de ambientación campestre, pero creo que la voy a aparcar por el momento. Voy a probar con una obra de teatro de CF siguiendo los pasos de Josef Capek en RUR y el Star trip de Yllana. Por ahora estoy dándole vueltas al argumento.