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Juan Carlos Planells

Joan Antoni Fernández

Luis Ángel Cofiño

"Perros bajo la piel" (Espiral - CF nº 35)

1.- Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Pues mi nombre es Luis Ángel Cofiño, soy un asturiano de 37 años, casado, sin hijos y trabajo como médico en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Covadonga, en Oviedo. También he trabajado hasta hace relativamente poco en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Agustín, a los que envío un gran saludo desde aquí (¿se puede saludar?).

Escribo ciencia ficción amateur, lo que supone mucho tiempo y muchos quebraderos de cabeza. A esto se une otro hobby: la informática, mi segundo gran vicio (un linuxero, sí, no se puede ser perfecto).

Empecé a escribir en 1998. Estaba a punto de terminar la residencia (el periodo MIR en el que se forma un médico especialista) y supongo que fue una forma de descargar la tensión. El caso es que empecé a desarrollar lo que parecía que iba a ser el borrador de un relato más o menos largo, y se convirtió en un libro completo titulado Quien gobierne la Tierra. Resultó impublicable, claro, pero abrió una puerta que hasta ahora no se ha cerrado. Enseguida me planteé escribir otro libro, planteado desde el principio como una “precuela” del primero. Esa segunda novela fue El Cortafuegos, que prácticamente se escribió sola y acabó convirtiéndose en un libro de cierta calidad. Fue publicado aquí mismo, en Espiral CF, y ha recibido muy buenas críticas del fandom y llegó a estar incluso nominado al Premio Ignotus. Un orgullo para mí, sinceramente.

Después empecé a escribir algunos cuentos cortos, todos destinados a su participación en las diferentes ediciones del Premio Espiral. Varios de ellos fueron seleccionados para su publicación, cosa que agradezco infinitamente. Y uno en concreto, el titulado La manzana de Newton recibió el Primer Premio, algo que me hizo babear durante bastante tiempo. Echo mucho de menos el Premio Espiral, supuso para mí un gran estímulo, y disfruté de cada edición como un enano, sobre todo la última, la dedicada a China, aunque en esa ocasión no salí seleccionado (ni lo merecía, probablemente).

Y mientras tanto, escribí otra novela larga, titulada Su cara frente a mí, una historia bastante triste acerca de la ingeniería genética y sus consecuencias. Quizás sea hasta la fecha mi mejor novela, la más estudiada, la más meditada. Está prevista su publicación el próximo año, en la Colección Vórtice de Ediciones Parnaso.

Lo último que he hecho ha sido reescribir de nuevo mi primera novela, con cambio de título incluido. Perros bajo la piel es el resultado. No es un simple retoque a la novela original, sino una reescritura completa, palabra a palabra. En la práctica, viene a ser una especie de continuación a El Cortafuegos, pero solo están relacionadas por el hecho de que la una es el pasado y la otra el presente. Las líneas argumentales son distintas por completo.

2.- ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

Quizás la relatividad de las cosas. Lo mucho que damos por supuesto simplemente porque es lo que siempre hemos visto a nuestro alrededor. Pero hay muchas de esas verdades absolutas que no resistirían un segundo análisis, simplemente cambiando un poco de perspectiva. Ideas como que la democracia capitalista es la mejor forma de gobierno, que los humanos somos buenos por naturaleza, que la libertad es uno de los principales derechos... Hay muchas cosas que creemos verdades dogmáticas y sin embargo habría que decir muchas cosas al respecto.

3.- ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

Bueno, no sabría decir. Técnicamente tres años. Pero lo cierto es que no se escribió de continuo, sino más bien a retazos y simultaneándose con otras muchas cosas. Hubo muchos parones, y muchos reinicios entusiastas.

4.- ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por contra, te salió de una manera fluida?

Me costó mucho. No fue fluido en absoluto, todo lo contrario que El Cortafuegos. El motivo es que ya tenía un guión sobre el que basarme (la primera novela, la original). Esto podría parecer que simplifica las cosas, ¿no?. Pues no. Hubo que cambiar un poco de todo, alterar gran parte de la trama y encima casi todos los personajes son nuevos o al menos diferentes a los originales. En la práctica, muchas veces tuve que volver a retroceder y enviar a la papelera capítulos enteros. El comienzo, por ejemplo, lo tuve que escribir cuatro veces. Me resulta mucho más fácil y divertido escribir partiendo de la nada que hacerlo sobre un guión preestablecido. Ocurrió lo mismo en Su cara frente a mí, que hice un guión milimetrado y al escribirlo también fue una tortura. Pero el resultado en ambos casos creo que merece la pena.

5.- ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

Últimamente no leo mucho, la verdad. El tiempo vuela y tengo una pila de libros pendientes bastante impresionante. Pero aún así, de vez en cuando leo alguno, siempre de ciencia-ficción.

El Juego de Ender. Aunque parezca increíble, no lo había leído en su momento y era una de las cosas que tenía pendiente. Me pareció magnífico, excelentemente desarrollado y con muchas buena ideas puestas sobre la mesa. Un libro impactante en muchos aspectos.

La Voz de los Muertos ya no me gustó tanto. Pero aunque perdiera en la comparación con el primero, sin embargo lo disfruté muchísimo también. Nuevamente hay muchas ideas buenas en todo el libro, pero la exagerada infalibilidad e imperfección de Ender se vuelve a veces un poco cargante.

China ha despertado, la recopilación de relatos sobre China, de Espiral Ciencia Ficción. Me gustó mucho La Sed del Dragón, el ganador, de Marco Herreras. Desde aquí un saludo y mis felicitaciones.

El martillo de Dios, de Arthur C. Clarke. Eeeeeh, no me gustó. Nada.

El cálculo de Dios, de Robert J. Sawyer. No es una obra maestra, desde luego, pero es original y muy entretenido. Me gustó mucho.

El Criptonomicón, de Neal Stephenson. Magnífico. Divertidísimo. También recomiendo En el principio fue la línea del comandos, del mismo autor, un ensayo que todos los linuxeros apreciarán, sin duda. :-)

6.- ¿Quienes son los autores que más te han influido?

Bueno, ya lo dije en la anterior entrevista, y creo que no ha cambiado casi nada desde entonces:

Asimov, porque me encanta su lenguaje sencillo y su sentido del humor. Philip José Farmer es otro de mis ídolos, por su sentido de la maravilla, la magia y la originalidad que se palpa en todas sus novelas. Julio Verne, por su naturalidad a la hora de explicar algo que no forma parte de la novela. Pierre Boulle, por la humildad que se puede apreciar en El Planeta de los Simios. Y Rodolfo Martínez... un poco por todo.

7.- Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

1984, de Orwell. Para mí sigue siendo un fetiche. Perfecta sin más.

Fahrenheit 451, de Bradbury. El clásico ejemplo de un planteamiento original, tan osado que es capaz de pasar a la conciencia colectiva.

Flores para Algernon, de Daniel Keyes, un relato que nos recuerda como ningún otro la miseria humana.

R.U.R., Robots Universales Rossum, de Karel Capek. En su inocencia, una obra que nos recuerda como ninguna otra toda la esperanza que puede llegar a tener el ser humano, incluso ante la mayor de las desgracias.

He aquí el hombre, de Moorcock, que nos recuerda como ningún otro, que toda esperanza humana puede estar basada simplemente en una sucia mentira.

8.- ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial?

Con optimismo. Creo que poco a poco se va viviendo un cierto crecimiento del género, y se le va viendo con otros ojos por parte de la sociedad en general, aunque eso no es ni mucho menos lo más importante.

Lo principal es que he leído muy buena ciencia-ficción, y no solo de autores clásicos, sino de escritores actuales, en activo. Libros impactantes, cargados de ideas. Eso y no otra cosa, indica que el género está vivo.

9.- ¿Y español?

Un poco más gris. En los últimos tiempos hemos visto muchas colecciones nuevas en España, y algunas editoriales más o menos activas, pero el número sigue siendo escaso y no hay mercado para autores amateur o noveles. Espiral Ciencia Ficción es una rareza, por desgracia. Pero yo creo que el panorama está ahora un poquito mejor que hace tres o cuatro años, así que eso ya es algo.

10.- Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Estoy a punto de comenzar una nueva novela. No tengo título todavía, pero el argumento está ya bastante perfilado, y gira en torno a un tema bastante ignorado en la ciencia-ficción: la telefonía móvil, las PDA, y el mundo de la interconexión Wireless. No tiene nada que ver con El Cortafuegos, ni con Perros bajo la piel, ni con Su cara frente a mi.

A ver cómo queda.



"El cortafuegos" (Espiral - CF nº 26)



1.- Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Soy un asturiano de 34 años, aficionado a la ciencia ficción y a la informática. Estoy casado, no tengo hijos, y mi profesión es la de médico intensivista. Y ahora alguien dirá "¿qué ha dicho?"... pues eso, intensivista: dícese de la especialidad médica que se ocupa de los enfermos críticos o potencialmente críticos. Véase Medicina Intensiva y Unidad de Cuidados Intensivos. (¿A que usted no sabía que esa especialidad existiera? ¡Pues la hay!).

Trabajo para el Insalud, en la UCI del Hospital Covadonga, en Oviedo, y en la UCI del Hospital San Agustín de Avilés. De momento, sólo tengo un contrato para hacer guardias, pero no pierdo la esperanza. :-)

Empecé a escribir hace poco, a finales del 98. Un día me puse a teclear, y salió un libro que se tituló Quien gobierne la Tierra... Era una historia de política-ficción que se ambientaba en la segunda mitad del siglo XXV.

No quedó demasiado mal, sinceramente. Creo que era bastante original. Al menos, no he leído nada parecido en lo que a la trama se refiere (ustedes no lo saben, claro, porque no ha sido todavía publicada). Pero fallaban los personajes. Era demasiado coral, con protagonistas algo planos y fríos.

En cualquier caso, cuando me planteé escribir la segunda novela, lo que más me apetecía era una precuela. Así que comencé a escribir otro libro, completamente independiente, en el que se explicaba por qué el mundo era así, y por qué se había llegado a esa situación política y social tan peculiar. Lo hice como si fuera un libro de historia novelada, porque para mí lo que estaba narrando era el pasado. Me hizo gracia, eso de intentar hacer una novela histórica sobre el siglo XXII, visto con la perspectiva del siglo XXV. Naturalmente, ese segundo libro no es otro que El cortafuegos.

Antes de éste no hubo cuentos, ni novelas cortas. Supongo que he empezado a hacer la casa por el tejado, pero lo cierto es que no me proponía en principio llegar a publicar nada: escribo sobre todo para mí mismo.

Después de El cortafuegos, ya he hecho algunos textos más. Con uno de los cuatro protagonistas del libro, hice un refrito en forma de novela corta que se tituló Bajo el cementerio de Corte, para presentarlo al Premio UPC 2000 (que obviamente, no gané). Y después de que Juan José Aroz aceptase la novela original completa, escribí también un relato para el Premio Espiral CF 2001, que se tituló Lo primero era el ferrocarril. Tampoco gané, pero lo seleccionaron y salió publicado dentro de la antología Globalización. Espero que haya estado a la altura de las circunstancias. :-)

Mientras tanto, me embarqué en mi tercera novela larga, hoy ya casi terminada, que se titula Su cara frente a mí.

Eso es todo de momento, aún estamos empezando. ;-)

2.- ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

Globalización. Sin duda, la palabra es globalización.

Pero es un concepto demasiado ambiguo, y cada uno tiene una idea propia formada de antemano: a favor, en contra, depende de lo que uno piense que es.

El cortafuegos es una novela que gira en torno a ese concepto. Y en el fondo plantea una alternativa de globalización en la que se asume que todas las naciones son iguales y tienen los mismos derechos. Solo que no es una alternativa hermosa ni justa, aunque dicho así lo parezca.

3.- ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

Esta pregunta es fácil: nueve meses. :-)

4.- ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por contra, te salió de una manera fluida?

A decir verdad, fue muy fluida. La escribí de un tirón, desde el primer párrafo hasta el último. No hubo guión previo. Todo lo que ocurrió, sucedió porque los personajes lo pedían. Tampoco sabía cómo iba a terminar (sólo sabía cómo iba a ser el mundo dentro de tres siglos, pero no cómo iba a acabar la novela). Eso lo fui descubriendo sobre la marcha.

Quizás no sea una técnica muy ortodoxa, pero precisamente por eso me divertí mucho escribiéndola.

5.- ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

Leí, más que leo. Un poco de todo, y en especial los autores de la Edad de oro.

Dejé de hacerlo cuando empecé a estudiar medicina, principalmente porque no tenía tiempo. Ahora estoy volviendo a leer, aunque no tanto ni tan frecuentemente como me gustaría.

De los últimos libros que he leído, el primero que quisiera mencionar es Hyperion, de Dan Symmons. Sencillamente magnífico. Soy bastante maniático, así que me gustaría encontrarle algo que criticar. Pero no encuentro nada. Cuando empecé con él estaba eufórico, porque acababa de terminar mi primera novela y me sentía como una especie de genio. Cuando terminé Hyperion sólo me sentía pequeño, muy, muy pequeño. ;-)

A otro nivel, no puedo olvidarme de Marte Rojo. Impresionante siempre, al margen de que te guste o no la historia en sí misma. Quizás un poco pesado en algunos pasajes, cuando intenta pasarse de la raya con el hard y parece más un tratado de geología. Y también es a veces un poco confuso. Pero recupera el ritmo fácilmente y vuelve a impresionar.

Demonios en el Cielo también es la obra de un maestro. Tal vez en algún pasaje parece demasiado precipitado, como si la troupe Molnar estuviese hablando para nosotros en lugar de entre ellas, y de repente te encuentras fuera del libro. Pero Bermudez tiene un no-se-qué que te deja clavado a la historia una y otra vez, hasta el final. Y éste no defrauda. Me gustó, sinceramente me encantó.

Le haría más críticas a Nuxlum, de José Antonio Suárez. No por el libro en sí mismo (que es muy bueno), sino porque el final es demasiado brusco, casi un simple esbozo (luego me enteré de que ha salido una segunda parte). Una segunda crítica que le haría es que parece como si a mitad de camino hubiese decidido que los protagonistas no eran tan interesantes como los secundarios. Y probablemente tenga razón, no lo niego, pero el cambio de tendencia es un poco desconcertante. Ahora, de lo que no me cabe duda es que Suárez sabe escribir y cómo mantenerte pegado a una historia: se hace imprescindible la segunda parte, y eso es lo que he echado en falta.

Y otro libro que quisiera mencionar es El Árbol Familiar de Sheri S. Tepper. Quizás un poco infantil en los argumentos y en su forma de ver el ecologismo, pero no se le puede negar coherencia, ni habilidad para transformar lo increíble en completamente lógico. Con el valor añadido de que El Árbol Familiar consigue, pasada la mitad del libro, que se te caigan al suelo los prejuicios y todo lo que creías tener bien sujeto. Pocos libros han conseguido sorprenderme tanto. Impresionar, sí. Gustar, también. Pero sorprender, pocos.

6.- ¿Quienes son los autores que más te han influido?

Asimov, desde luego. El gran Asimov. Con su lenguaje sencillo y su peculiar sentido del humor. Sus novelas y relatos tienen siempre una marca de fábrica que le hacen especial. Un ejemplo de coherencia interna y de buena técnica que trato de imitar en la medida de mis posibilidades.

Philip José Farmer es otro autor especial para mí. Nuevamente con un lenguaje sencillo, pero contando grandes historias llenas de magia. Quizás más variable que Asimov, más imaginativo. El Mundo Río es una saga de esas que se te quedan grabadas a fuego. Y Los Amantes es de lo que rompe esquemas. Me gustaría poder ser tan original como él.

Julio Verne, naturalmente. Otro genio de la literatura fantástica. El hecho de que sus libros no hayan perdido sabor con el paso del tiempo, ya indica de qué estamos hablando. Era un gran contador de historias. Y tenía una tremenda cualidad que hoy escasea bastante: sabía interrumpir la narración sólo lo justo para explicar algo, pero nunca te dabas cuenta de cuándo daba una explicación científica. Sabía integrarla en la escena de una forma tan natural que formaba parte de la trama. Intento conseguir la misma habilidad.

Pierre Boulle también supo poner el dedo en la llaga. El hecho de que se haya adaptado varias veces al cine su Planeta de los simios, dice mucho. Pero lo dice más el hecho de que nadie se haya atrevido a representar los monos como él los imaginó. Porque en el fondo, él los imaginó cultos y refinados, mejores que nosotros mismos. La humildad de Boulle en lo que respecta a la especie humana es algo que de alguna forma intento tener muy presente cuando escribo.

De los autores españoles, sin duda el que más me gusta es Rodolfo Martínez. Leí en su día La Sonrisa del Gato, y también Tierra de Nadie: Jormungand y ambas me encantaron. También soy un seguidor habitual de su página Web. De él, lo que más me llamó la atención es la fluidez en los diálogos, sin artificios, reales como pocos. Espero haberlo conseguido, al menos en parte. Intentarlo, lo intenté. :-)

Y por supuesto Moorcock y Capek, pero hablo de ellos en la siguiente pregunta.

7.- Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

1984, de Orwell, es para mí una especie de fetiche. Una obra maestra, y punto.

Fahrenheit 451, de Bradbury, es otro de esos libros que se te quedan rondando en la cabeza, y que a veces te va soltando imágenes y sensaciones de déjà vu cuando lees ciertas noticias o ves ciertas cosas en el mundo actual. Forma parte de la memoria colectiva.

Flores para Algernon, de Daniel Keyes, es otro de esos relatos que cambian tu visión de las cosas. Y el caso es que no sabría explicar muy bien por qué. Al menos, no tan claramente como Fahrenheit 451 o 1984.

Pero hay dos novelas (uno ni siquiera es una novela), que para mí sobrepasan a todas las demás. Bueno, excepto a 1984, claro. Y supongo que ahora algunos me acusarán de hereje, pero si me preguntan, yo respondo, así que allá va: ;-)

Cuando tenía 12 años, en el colegio, nos daban para leer novelas de Julio Verne y biografías de personajes históricos. Más o menos por la misma época en que yo alucinaba con Un capitán de 15 años, cayó en mis manos un guión de teatro. Mi hermana era por aquel entonces profesora de EGB, y lo tenía para sus alumnos.

Esa obra de teatro no era otra que R.U.R., Robots Universales Rossum, de Karel Capek. Fue como si me hubiesen abofeteado. Ahí empezó para mí la ciencia ficción y se convirtió en un referente para todo lo demás.

Más adelante (mucho más reciente), hubo otro libro que volvió a impactarme de la misma forma, puede que más. Tanto como para provocar una pequeña convulsión y hacer que la ciencia ficción nunca volviera a ser la misma. Ese otro libro era He aquí el hombre, de Moorcock. Con un argumento sencillo, casi inocente, y sus repeticiones buscadas a propósito para empujarte contra la basura, logró representar fielmente la imagen del conflicto interno (religioso, concretamente). Y lo peor de todo es que He aquí el hombre fue sencillamente demoledor, incluso para mí, que ya por aquel entonces me consideraba agnóstico.

R.U.R. me enseñó que las cosas no siempre terminan bien, pero que por muy mal que acaben siempre queda alguna esperanza.

He aquí el hombre me enseñó que incluso tus más puras y bellas esperanzas pueden basarse en una sucia mentira.

Grande. Muy grande.

8 y 9.- ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial? ¿Y español?

Las veo mal a ambas. Pero muy bien a la norteamericana. Me explico:

La ciencia ficción norteamericana tiene sin duda un gran futuro, comercial y artístico. Son muchos y muy buenos, con una magnífica técnica, muy depurada. Pero también con muchos defectos. Uno de ellos (quizás el mayor), es su tendencia exagerada a proponer finales felices, incluso donde no puede haberlos.

Ese es un defecto que también aparece en la ciencia ficción europea, desde luego, pero quizás en menor grado. Piénsenlo bien: dentro de las novelas que mencionaba antes tenemos a Capek, Orwell, Moorcock, Boulle... todos ellos europeos. En cambio los Daniel Keyes son más difíciles de encontrar. Y si hablamos de cine, la situación es ya surrealista: ¿quién puede creerse el final de IA, sin ir más lejos?

Ojo, se trata solo de un ejemplo, porque no estoy diciendo en absoluto que los finales pesimistas sean mejores. Simplemente no encajan con determinados desarrollos, pero se fuerzan de todas formas porque gustan más. Y ahí es donde está la clave: espíritu comercial.

Por eso, si de competencia se trata, sin duda los estadounidenses tienen todas las de ganar. Eso no es malo, cuando hablamos de una CF de alta calidad, pero sí lo es cuando conlleva simplemente una victoria comercial. Y es que uno ve cómo el mercado literario del género se centra casi en exclusiva en la publicación de autores norteamericanos consagrados. Son pocos, muy pocos, los que se arriesgan a publicar autores españoles, y se cuentan con una mano los que publican autores españoles no consagrados. Y que no se me malinterprete, tampoco: no estoy hablando de mí, que soy un simple aficionado que escribe solo por placer, sino que hablo de multitud de buenos escritores españoles que simplemente no tienen mercado suficiente para poder vivir únicamente de su trabajo literario.

Es un círculo vicioso de difícil ruptura. No se publican autores españoles porque su rentabilidad es dudosa. Su rentabilidad es dudosa porque el gusto del lector medio se dirige hacia el estilo norteamericano. Y el gusto del lector se dirige hacia lo americano porque está acostumbrado: es lo que se publica. Para resumirlo en una sola frase: no se valora lo que tenemos. Nosotros mismos lo consideramos un subproducto.

¿Calidad?. La hay. Un Nuxlum, un Demonios en el Cielo o un Jormungand, lo demuestran. Y habría muchos más y mejores si fuese posible venderlos, si escribir fuese rentable. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

10.- Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Como mencioné al principio, acabo de terminar mi tercera novela: Su cara frente a mí. Tiene un estilo diferente, que se aparta de las otras dos y que gira en torno a la ingeniería genética y hacia dónde puede llevarnos. Faltan un par de pinceladas sueltas, pero estoy muy satisfecho con el resultado. Dicho de otra forma: SE NECESITA EDITOR. ;-)

En cuanto a mis planes para el futuro, lo siguiente que voy a hacer es reescribir de nuevo, desde el principio, la primera novela (Quien gobierne la Tierra...). La idea y la trama no estaban nada mal. Fallaban los personajes, y con la experiencia que he ido cogiendo, ahora es el momento de retomarla y dejarla redonda. Probablemente también le cambiaré el título.

Después, algo surgirá. Le estoy dando vueltas a un argumento para una cuarta novela, pero aún no está del todo definida. Incluso puede que lo intente de nuevo y escriba algo específico para el Premio UPC. Tenía muchas ganas de participar, pero siempre me paso demasiado con la extensión, así que la primera vez tuve que recurrir a un refrito. ¿Tal vez me enrollo demasiado? Seguramente. Como ya he mencionado más atrás, soy bastante puntilloso, y también tengo montones de críticas que hacerme a mí mismo.