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José Cuervo Alvarez

Carlos F. Castrosín

Lilian Duery

"La marcha de las anémonas" (Espiral - CF nº 42)

1.- Haznos una pequeña semblanza de ti misma: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Soy una chilena de corazón, pero de ascendencia árabe y francesa. A veces creo que es esta mezcla la que me empuja a mirar la vida con tanto entusiasmo, principalmente desde los puntos de vista científico y filosófico. Este desafío, diario entre mis quehaceres, también es una herencia de mi padre, siempre muy interesado y culto en estos temas. En medio del ajetreo laboral, no dejo de relacionar hechos de la naturaleza, como si fuera que esto me condujera de un santiamén al descubrimiento, aunque modesto, de algo no pensado antes. No consigo nada, pero sí una convicción de que la ciencia, la religión y la música corren en la misma dirección.

En esta aventura siempre me acompaña mi pareja, con quien muchas veces trasnochamos haciendo revisiones personales del mundo. Él es quien más me estimula a escribir; insistente, pero estimulante. Vivimos en la capital de Chile, Santiago, una ciudad encajonada entre montañas. En este sentido, es geológicamente mágica, pero su aire no se renueva como en otras urbes abiertas y, por tanto, hay que enfrentar la contaminación con muchos reglamentos que también sofocan.

Desde niña deseaba convertirme en una escritora, un deseo que fui olvidando debido a mi interés de aprender y recolectar unas pocas migajas de sabiduría por el camino. Luego, cuando salí del colegio, nació en mí la aspiración de ser una gran científica. Entré a la carrera de Licenciatura en Biología, en una singular Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, donde tuve la suerte de conocer a personajes que tenían la grandeza del conocimiento y mentes tan brillantes que mi sensor de “seres inteligentes terrestres” se puso muy exquisito. Hacia el final de este duro andar me di cuenta que más bien me gustaba escribir sobre ciencia que hacerla. Mis profesores me convencieron que podría prepararme como periodista científica, y así fue, formación principalmente autodidacta. Llegué al éxito como por un by pass. Al poco tiempo, recibí el único premio de periodismo científico de mi país y otros alentadores reconocimientos. Trabajé hasta el 2007 en el diario El Mercurio, el más antiguo de América Latina y el de mayor impacto en Chile. Hace poco renuncié después de 15 años. Volvió mi pasión por la escritura; el actual periodismo chileno me defraudó. Por ahora trabajo en comunicaciones, en forma independiente.

Cuando tenía 10 años, escribí mi primer cuento de CF, llamado electromagnetismo. Como no existía ni PC ni impresoras, el original se quedó conmigo (nunca más lo encontré) y una única copia fue a un concurso. No gané, pero desde ese momento partió mi interés por ser algún día una escritora.

Mi primer libro publicado fue en 1997, Avances del conocimiento. Éste recopiló mis 100 mejores columnas como periodista científica en El Mercurio, una iniciativa que partió con un laboratorio farmacéutico para que el texto fuera regalo de navidad para 5.000 médicos chilenos. Luego, en 2007 participé junto a otros autores en una antología con un cuento llamado La piedra de Sebastián.

La marcha de las anémonas es mi primera novela, un sueño que pasó a mi realidad gracias a Espiral.

2.- ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

Siento que mi libro es un poco de muchas cosas, quizás por mi falta de experiencia. Pero así me gusta, porque es un buen intento de entregar al lector conceptos actuales de materias que cambiarán al mundo. En esencia, la novela trata la relevancia de que la ciencia esté al servicio del hombre y de que éste entienda que hay leyes naturales que no puede transgredir, como una cierta armonía con la Tierra (porque los países se tienen que desarrollar y dar sustento a sus habitantes), la reproducción sin copias humanas y el amor para completar su vida.

3.- ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

En un lapso de dos años.

4.- ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por contra, te salió de una manera fluida?

Por mi trabajo en el diario, retomaba la novela a ratos. Lo que me tomó más tiempo fue hilar bien la historia, darle sentido en todo momento, tanto con respecto a los escenarios como a los personajes. La trama la tuve siempre clara, pero fue difícil desarrollarla con tanto desatino ambiental por parte de los personajes. Por eso, decidí que la historia transcurra durante el Bicentenario de Chile, fecha en que la prioridad política y la imagen del país mantendrían muy ocupados a las autoridades.

5.- ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

He leído poca ciencia ficción, pero sí muchos libros de divulgación científica y médica. Leí hace poco Los pilares del imperio, una novela CF de un físico chileno (de esos con muchas citas en las publicaciones internacionales), Miguel Lagos. Trata del descubrimiento de un conductor eléctrico de material plástico, 98 veces más activo y rápido que el cobre. Es fascinante cómo el autor maneja la obnubilación por el poder en un clima de intriga y suspenso. La otra novela que leí recientemente es Gabriel revisitado, de Espiral. La obra, escrita por Domingo Santos, me gustó tanto que la “devoré” en dos días. ¡Es el robot más simpático que he conocido en la literatura!

6.- ¿Quienes son los autores que más te han influido?

Decididamente Aldous Huxley, Julio Verne y Carl Sagan.

7.- Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

En CF Un mundo feliz, por la capacidad de imaginar un futuro tan anticipadamente a la época y dar relevancia a la genética de un individuo más allá de las variaciones ambientales, y Viaje al centro de la Tierra por lograr un viaje fantástico del conocimiento en un momento cuando éste y sus misterios no seducían a los ciudadanos desvinculados de la ciencia y la tecnología, quienes ni soñaban con imaginar peldaños más arriba, como la llegada del hombre a la Luna.

En libros no CF, considero una obra maestra a La Montaña mágica de Thomas Mann por mostrar un tremendo mundo en uno limitado y dar un ejemplo de palabras bien puestas; en donde cabe una, no otra. Agrego las novelas de Agatha Christie por manejar tan bien el suspenso y lo impredecible; El Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde por mostrar tan fuertemente la sed por la eterna juventud; El perfume de Patrick Süskind por la descripción más bella de lo decadente, y A sangre fría de Truman Capote por convertir el periodismo en una novela.

8.- ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial?

Aprecio un fenómeno parecido a lo que ocurre hoy en el periodismo debido a Internet, cual es el acceso directo a un caudal inagotable de información por el progreso tecnológico. Si en el periodismo esto implica entregar un producto con mucho mayor valor agregado e innovación; en la literatura CF esto significa imaginar avances muy sofisticados porque los grandes ejes de los descubrimientos que vendrán ya están trazados, al menos en la Tierra y para unos 30 años más. Ya no bastará con imaginar seres horripilantes, marcianos, robots humanizados o vegetales que fabriquen plásticos.

9.- ¿Y español?

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10.- Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Sí tengo planes, pero una vez más serán de desarrollo lento debido a que habrá que integrar la escritura con el trabajo. Pienso en una sucesión de cuentos protagonizados por un mismo personaje, no como un Hércules Poirot, sino por uno, mujer, que actuará de puente en el desarrollo de grandes sucesos. Cada historia hilvanará el suspenso con la CF. Estoy en el primer capítulo. Pensé en otras dos ideas que, según recuerdo eran buenas, pero las olvidé. Por eso, ahora mantengo siempre un cuadernillo de apuntes en mi cartera.