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Lilian Duery

José Cuervo Alvarez

"Hacia el teorema del punto fijo" (Espiral - CF nº 32)



1.- Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Me llamo José Cuervo Alvarez. He nacido en Oviedo y hasta los 27 años estuve viviendo en la zona de San Lázaro. Soy hijo de obreros y me he educado en un barrio, por lo que siempre ha habido entre todos los colegas una esperanza clara de salir del mismo. Parte de nosotros malgastaron su juventud en las calles y terminaron hundidos en el mundo de las drogas. Otra, los más, dejaron pronto los estudios y se pusieron a trabajar. Una minoría terminamos estudiando en la universidad y ahora somos abogados, médicos o ingenieros.

Yo estudié ingeniería de minas en Oviedo y después empecé a trabajar en Dragados y Construcciones en el año 89. Estuve primero en Valencia y luego en Madrid. Cuando surgió la oportunidad pasé a Ceasa (Navia, Asturias) en el año 90, donde comencé a trabajar como técnico de energía. Años después ejercí labores de optimización de procesos. (Ceasa es una fábrica de producción de pasta de papel mediante la cocción química –proceso KRAFT– de la madera de eucalipto). En el año 97 fui trasladado al departamento de mantenimiento para desarrollar el análisis de vibraciones para determinar (o predecir) los tiempos de rotura de las máquinas mediante los nuevos sistemas de análisis predictivo. En ese mismo año la fábrica fue vendida a la Empresa Nacional de Celulosas (ENCE) y en el 2000 pasé a ser el jefe del servicio mecánico con 50 personas a mi cargo y otras 20 más en contratas. En Septiembre del año 2002 vino la faena de que me trasladaran de Navia a Pontevedra por razones productivas. Mis hijos y mi mujer siguen en esta primera ciudad puesto que ella continúa trabajando allí (es la directora del instituto de enseñanza media Galileo Galilei).

En la actualidad estoy en ENCE-PONTEVEDRA trabajando de jefe de Almacén y Organización del mantenimiento con 11 trabajadores directos a mi cargo y otros 40 en contratas. Todos los fines de semana, que no estoy de guardia, voy a casa (Ortiguera, un pueblo pequeño encima del acantilado que hay al otro lado de la ría de Navia), por lo cual parezco el hombre-coche.

Hago ahora 2º curso de Informática de sistemas por la UNED, a ratos libres y sin mucha prisa, tratando de aprobar un par de asignaturas por año.

En cuanto a mis escritos, puedo decir que comencé pronto en esas labores. De hecho ya con 14 años aparezco en un apéndice de la enciclopedia asturiana en el apartado correspondiente al grupo de Montaña Mies. Por esa época escribía en la hoja informativa de diversos temas de montaña, acumulando muchos textos. Con 18 años tengo publicado uno largo en la revista ENOL (de la federación de montaña) sobre una marcha que hicimos durante doce días por las cumbres de Picos de Europa con el propósito de subir las doce montañas de más de 2600 mts. de altura que hay en Asturias. He ganado también un concurso de pintura y dibujo con 10 años y varios trofeos de ajedrez durante mi vida de estudiante. Tengo varias decenas de relatos infantiles escritos, de los cuales me han publicado cuatro en dos libros diferentes de recopilaciones de cuentos en la Editorial Jamais de Sevilla.

2.- ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

Palabra: mejora.

Idea: el hombre para convertirse en un dios necesita el conocimiento, la información. Si el conocimiento en todos los campos, incluido el tiempo, fuera posible de tener, el hombre se habría convertido en un dios.

Un camino para llevarlo a buen puerto consistiría en alcanzar un estado de mejora continua. Desde el punto de vista del resto de los humanos, la inmortalidad se alcanzaría desde el mismo momento en que se pueda mantener el aspecto físico en el instante en que uno se muestre ante el resto de los individuos, puesto que aparentemente no envejecería mientras el resto de los mortales lo hacen en su propio tiempo.

3.- ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

Aproximadamente unos cuatro meses en el año 1996, pero teniendo en cuenta que sólo escribo por la noches. Después le hice dos revisiones más, en 1999 y en el 2004, que me llevaron un mes cada una de ellas.

4.- ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, al contrario, te salió de una manera fluida?

Nunca me ha costado escribir. Me pones un papel delante y escribo siempre de manera fluida. No necesito una musa o inspiración (ni creo que existan). Para mí escribir es un acto natural, como el respirar.

5.- ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

Leo poca literatura. No cuento con demasiado tiempo.

6.- ¿Quienes son los autores que más te han influido?

Seguramente Asimov, pero nunca he tratado de imitarle.

7.- Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

De ciencia ficción diría que los libros de La Fundación de Asimov.

De literatura clásica me ha impresionado mucho El Quijote de Cervantes, y aunque lo he empezado cinco veces, nunca he conseguido acabarlo. Se necesita una cierta dosis de paciencia para conseguirlo. Tengo pendiente para el año 2004 volver a intentarlo (a ver si hay suerte y consigo esta vez terminarlo). Tengo la costumbre de leer libros de matemáticas (siempre me han gustado) y de programación de ordenadores al margen de los textos propios de los estudios de informática que realizo.

8 y 9.- ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial? ¿Y español?

No estoy muy seguro, pero creo que hay demasiada fantasía y poca ciencia en general. Se escribe acerca de lo que a uno le gustaría que fuera o ocurriera, sin tener en cuenta la lógica. No existen demasiados Julio Verne.

10.- Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

En este momento tengo iniciadas tres novelas de larga duración, dos de ciencia ficción y una tercera policíaca de serie negra.

La primera de ellas está compuesta por una tetralogía que estoy finalizando en estos momentos, la cual he ido escribiendo a lo largo de 4 años (un tramo por año que han sido presentados a los concursos de la UPC). Se trata de diferentes historias que ocurren en un planeta que se enfría al ir apagándose el fuego del sol que lo ilumina. La primera transcurre bajo el mar en una sociedad de colonias aisladas que sobreviven gracias a la energía de fusión. La segunda se desarrolla bajo tierra donde tres colectivos separados por el color de la piel (los negros trabajan, los amarillos piensan y los blancos mandan) sobreviven gracias a la energía térmica extraída del interior de la tierra. La tercera historia se ambienta en una cárcel aérea donde están individuos de diferentes sociedades en una condena controlada por un reloj que se ha estropeado y que les mantiene encerrados desde hace muchos años en estado de congelación, prisión que es el residuo de una de las ciudades creadas en la parte alta de la atmósfera para estar más cerca de la estrella que les ilumina y recibir mas radiación luminosa con la cual sobrevivir. Por último, la cuarta (que estoy finalizando en estos momentos) se desarrolla sobre la superficie helada del planeta al que acuden viajeros y huidos de los otros tres escenarios empujados por la necesidad o por la curiosidad, en busca de la sociedad de seres de piel gris que han diseñado los tres grupos de colectivos separados (bajo el mar, bajo tierra y en la atmósfera).

La segunda obra de ciencia ficción que tengo iniciada se titula Clon y es una trilogía de la que he escrito por ahora sólo el primer capítulo. Se desarrolla en los alrededores de Navia. La primera de ellas gira en torno a una empresa que crea clones de vegetales, la segunda en torno a otra que hace clones de animales y la tercera está relacionada con una que los crea de seres humanos. Las tres historias tienen un hilo conductor común y un final conjunto.

La tercera obra citada es una obra policíaca en el mejor estilo de las películas negras de los años 50 con un ritmo aún más frenético que el que aparece en la obra que se va a publicar en junio, Hacia el teorema del punto fijo.

Su título es: El color del camaleón. Es la historia de un individuo que no tiene recuerdos y que cuando éstos le vuelven descubre que tiene dos familias distintas con hijos. Ha convivido satisfactoriamente con ambas y las ha perdido (en su mente) tras un primer percance de tráfico fortuito y un segundo accidente provocado por él mismo para así huir de unos perseguidores a causa de sus antiguas relaciones con ellos y de su pasado fuera de la ley. La trama se complica cuando los que descubren de forma fortuita la existencia del camaleón (calificado así por su facilidad para ocultarse) son los propios hijos del personaje.