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José Antonio Suárez

Gabriel Bermúdez Castillo

David Calleja Cuñado

"Sombras de un mismo sol" (Espiral - CF nº 29)

1.- Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Nací en Bilbao hace 27 largos años. Tan largos, que a estas alturas serán ya 28. Vivo una época complicada, con créditos en el horizonte y un futuro profesional incierto. Me parece por eso mejor que te hable del pasado, que te cuente que estudié periodismo y diseño gráfico y que, hasta ahora, he trabajado como redactor, maquetista y algo parecido a diseñador. Aprecio la naturaleza, sea pacífica u hostil. Amo sus encantos y dejo que su influencia trascienda tanto a mi carácter como a lo que escribo.

Espiral - CF es mi primera gran oportunidad, pero no mi comienzo. Llevo unos diez años elaborando cuentos y empezando historias que pretendían ser extensas y que, por terrible exigencia conmigo mismo, quedaron inacabadas. En 1999 logré terminar mi primer libro, una fantasía épica titulada Cuento actual. Fue una gran satisfacción juntar tantas letras de manera más o menos coherente. Mis lectores opinan que es un buen material, así que, como sigue inédita, aún intento darle salida. He colaborado en varias ocasiones con la revista literaria Entre líneas, sacada adelante por un par de entusiastas vallisoletanos. Nunca me han atraído demasiado los concursos, aunque reconozco que he participado, sin éxito, en algunos. A finales de 2002 completé Sombras de un mismo sol, la obra que podéis leer con Espiral - CF.

2.- ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

Cuando me preguntan por el argumento no sé qué responder, quizá porque en Sombras de un mismo sol hay varias historias y todas me parecen importantes. Sin embargo, estoy dispuesto a hacer un esfuerzo centrándome en los personajes a los que se refiere el título. Ambos desean la tranquilidad en un mundo que se resiste a darles tregua. Sólo quieren vivir, sólo que les dejen vivir una existencia sencilla y serena. Hay demasiadas complicaciones naturales, es decir, complicaciones inevitables. A pesar de todo, los seres humanos se empeñan en inventarse otras nuevas y, peor aún, en creárselas a los demás.

3.- ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

No estoy demasiado seguro, pues el tiempo se escurre deprisa. Calculo que algo más de dos años sin contar correcciones y sin dedicarle más de una o dos horas al día.

4.- ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por contra, te salió de una manera fluida?

Comencé con una idea sencilla: la creación de un personaje misterioso por cuya gravedad se sintieran atraídos los demás. Al no ser una persona accesible, se forma un grupo heterogéneo que inicia su búsqueda. La narración sigue a partir de ahí un curso propio, es decir, los protagonistas actúan a su antojo. Tenía pensado a grandes rasgos el esquema general de la narración, pero siempre procuro dar autonomía a los personajes y ellos mismos me conducen a situaciones que yo no tenía previstas. La historia es una consecuencia lógica de acciones, una sucesión de causas y efectos que, sin embargo, no acaba de separarse del todo de la idea inicial.

En cuanto a la redacción, ha habido de todo, momentos fluidos y de estancamiento. Suelo ser puntilloso y me pienso mucho cada frase. En esta segunda novela he tratado de evitar la redundancia sonora. Quiero decir que he intentado no repetir no sólo adjetivos o verbos sino, sobre todo, sonidos o sílabas.

5.- ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

Soy un escritor casual de ciencia ficción y un lector del género bastante mediocre. Mi preferencia siempre ha sido la fantasía, pero una fantasía humana en la que los sentimientos y reacciones de los personajes sean incluso más importantes que la ambientación. Fantasía o CF, sólo son excusas para mostrar conflictos emocionales. Me gusta la acción, pero ha de estar motivada, ha de ser la consecuencia lógica de un comportamiento.

De todas formas, he leído a autores como Julio Verne, Aldous Huxley, Philip K. Dick, Marion Zimmer Bradley o Theodore Sturgeon. A cada uno le ha correspondido una época. El año pasado tuve la suerte de abrir las páginas de Viejo muere el cisne, de Huxley. No sé si pertenece realmente al género de ciencia ficción, pero es, en cualquier caso, una lectura muy recomendable. Los personajes son coherentes, su carácter y sus rasgos físicos están bien definidos. El autor conjuga literatura y filosofía, plantea por boca de los protagonistas la cuestión de la inmortalidad como aspiración humana imperecedera y, sin embargo, poco recomendable. Recientemente he leído El aire de un crimen, de Juan Benet. Lo que impresiona de su narrativa son las descripciones de gestos o posturas, breves y concisas pero insuperablemente gráficas.

6.- ¿Quienes son los autores que más te han influido?

El primero fue Tolkien, sin duda, pues de su mano accedí al maravilloso mundo de la literatura fantástica. Creo que sin él mi vida hubiese sido diferente. Hubiese desarrollado otros gustos y otras aficiones. A pesar de sus diferencias, en su momento me impresionaron también el célebre marqués de Sade y la corresponsal de guerra Oriana Fallaci. Y Lovecraft, a quien dediqué horas generosas de lectura.

De todas formas, suelo preferir a los autores en lengua castellana porque una traducción es incapaz de reflejar los aciertos o los errores del escritor. La idea es importante, pero no menos el estilo. He tenido que dejar algunas lecturas por la mala calidad de la traducción, así que últimamente me refugio en la producción nacional.

Unamuno y Baroja pertenecen a mi adolescencia, pero aún les recuerdo con gusto. A uno por su ingenio y por su amor hacia los paisajes duros. A otro por la sencilla complejidad de sus descripciones. En lo que a género fantástico se refiere, Ana María Matute es toda una maestra. Por otro lado, me ha marcado especialmente la obra de Rosa Montero por su prosa ágil y por la profundidad psicológica que imprime en sus personajes. Reconozco que no es la mejor literata de todos los tiempos, pero sabe expresar como nadie la contradicción del espíritu humano. Y sabe también entregar al dominio de la fantasía algunos de los pasajes de sus libros, o sus libros enteros.

7.- Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

Los motivos son poco objetivos. Yo he escogido como obra maestra El señor de los anillos porque con ella aprendí a escapar hacia mundos mucho más sugerentes, en mi opinión, que los exóticos, tenebrosos o procelosos lugares propuestos por los románticos. Por otro lado, de Tolkien extraje el concepto de antihéroe, que me sirve para concebir personajes con dudas y defectos. No sé si lo logro, pero ésta es al menos mi intención. Los héroes sin fisuras fallan en verosimilitud y por eso los evito en mis cuentos. No quiero decir, sin embargo, que no me gusten. Siempre he disfrutado de la literatura propagandística pero innegablemente épica de Homero y Virgilio, así como de sus héroes inquebrantables. Reconozco que Odiseo es un héroe ladino y Héctor un tanto vacilante, pero Eneas y el resto de la cuadrilla son decididos y directos.

8 y 9.- ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial? ¿Y español?

Me da la sensación de que es un género que cada vez atrae a más lectores, quizá por el empuje de la industria cinematográfica. Lo cotidiano es tan aburrido y tan soez que nos hace querer soñar despiertos, bien sea a través del cine, la literatura o los juegos de rol. Leer, observar, escribir o jugar no son sino formas de olvidarse de uno mismo y de ser, por unas horas, otro distinto. Esto gusta. Esto convence. Por eso auguro un buen futuro a la ciencia ficción. Es más, considero que la CF goza de mejor salud que la fantasía. Al menos veo publicados muchos más autores castellanos de CF que de fantasía.

10.- Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Las obligaciones me han impedido escribir durante tres o cuatro meses. Sin embargo, durante todo ese tiempo se ha ido gestando en mi cabeza una nueva historia de la que ya he tecleado las primeras palabras. Sé desde hace mucho lo que quiero transmitir, pero me ha costado decidir si hacerlo bajo la forma de fantasía o ciencia ficción. Importa lo que se cuenta y la manera de hacerlo. El género es sólo una excusa o una herramienta en la que el autor se siente más o menos cómodo. ¿Que cuál he escogido? La CF de nuevo.