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Diana P. Morales

Raúl A. López Nevado

Alberto Moreno Pérez

“La edad del vuelo” (Espiral CF, nº 53)

Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Vivo en Mallorca desde la infancia. Estudié Física pero no acabé el segundo ciclo, así que más adelante, por despecho, me saqué una Ingeniería Técnica en Informática (la de Sistemas). Casi toda mi vida laboral la he desarrollado en una gran operadora de telecomunicaciones. Me encanta andar por la montaña, viajar a mi bola, la actividad física divertida –sobre todo marina- y acumular juguetes relacionados con ella (pesca, buceo, piragua, kite...). Pero lo importante es que llevo escribiendo desde hace mucho, mucho tiempo, aunque de una manera absolutamente inconstante. Principalmente ciencia ficción. Mi escasa producción ha tenido nula no, nulísima repercusión en convocatorias tan ilustres como el premio UPC, el Alberto Magno o el mismísimo Minotauro. Creo que con los años, los fracasos, y la inconstante constancia he aprendido a escribir mejor. Y si no, ya me vale.

¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

Aventura y fascinación, diría. Pero también intensidad, individualismo y racionalidad. Otra cosa es que haya sabido transmitirlo.

¿Cuánto has tardado en escribirlo?

Difícil de computar. Demasiados vaivenes desde la gestación de la idea. ¿Trabajo efectivo? Dos años, quizás. No soy rápido ni disciplinado. Pero no pierdo la esperanza.¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por contra, te salió de una manera fluida?Me costó mucho por temas técnicos. Tuve que empaparme más de lo que imaginaba en meteorología y aeronáutica, y ponerme al día en conocimientos sobre dinámica joviana, entre otros asuntos. Luego, mi escritura es leeenta. Tengo el vicio de reescribir y reescribir casi a cada párrafo. Una lata. ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.Leo bastante CF, aunque he tenido mis temporadas de sequía, momentos en que no encontraba lecturas cautivadoras ni novedosas. Después del descubrimiento de Greg Egan, lo último que me ha impactado ha sido “La chica mecánica”, de Paolo Bacigalupi, y su magnífica colección de cuentos “La bomba número seis” (recopilación a la que pongo por encima de la de Chiang, “La historia de tu vida”. Creo que aunque tenga menos variedad de ideas es más rica, más literaria, y la calidad de los relatos más uniforme). También me ha fascinado el Neal Stephenson de “Anatema”, y la imaginación barroca y exuberante de China Mieville en “La estación de la calle Perdido” y “La cicatriz”. “Entre extraños”, de Jo Walton, ha supuesto una reciente y refrescante sorpresa. Sin embargo, la Space Opera actual tipo Hamilton no me entusiasma...

¿Quienes son los autores que más te han influido?

Uf. Curtis Garland no cuenta, aunque de enano devoraba sus bolsilibros en las colecciones de CF que llegaban al estanco de debajo de mi casa. En el instituto adoraba la terna Clarke, Dick, Lem (Y a Lovecraft, por supuesto, aunque no creo que lo suyo pueda considerarse CF canónica). Poco que ver entre ellos. De Clarke, sus historias de la era espacial me hacían soñar despierto. Dick me flipaba con sus paranoias desde que leí “Ubik”. Lem, bueno, me parecía increíblemente agudo en “Diarios de las estrellas”, y curiosamente me emocionó con “Retorno de las estrellas”, novela que creo que no tenía en buena consideración. No sé, leía todo lo que podía de estos cuatro, y de hecho mis primigenias intenciones a la hora de escribir fueron historias al estilo Clarke, futuro cercano y exploración espacial peeero con tonos lovecraftianos. Y no es exactamente literatura, pero algo que ha influido poderosamente en mi han sido dos de las versiones de Flash Gordon, tan distintas entre sí: la original de Alex Raymond y la de los años cincuenta de Dan Barry, aquella “daily strip” que contó con maravillosos guiones de Harry Harrison. Suena tonto, pero ese Flash cincuentero era todo un referente moral para mi. En fin. Más adelante tuve mi etapa John Varley, con su revolucionaria forma de acabar con la diferenciación sexual (por supuesto leía a otros autores, mi biblioteca CF es ecléctica, pero estos que menciono son los que más me afectaron por el conjunto de su obra y como inspiración para hacer cosas parecidas). En esa época “El juego de Ender” me descubrió, junto con “La voz de los muertos”, al mejor Card, capaz de atraer a lectores de fuera del género por su forma convincente de tratar los dilemas morales de los personajes. Valor, por cierto, que quizás Le Guin poseyera en mayor medida y con ideas de más fuste, pero eso sí, siempre la encontré menos entretenida. Más adelante aún la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson me sorprendió por lo profuso de sus detalles. ¡Ese tío había estado allí! (claro que al intentar releerlo recientemente me ha parecido una lectura muy pesada... pero eso no quita que me deslumbrara y animara en su momento). De entonces, mejor parado queda Gibson: su “Neuromante” sigue siendo un grandísimo referente. Y entonces me topé con Egan, y eso sí que supuso un aldabonazo inesperado. “Ciudad Permutación”, “Cuarentena”... a esas alturas, madre mía. Eso era Ciencia Ficción de otra liga.

Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

Unos pocos, al tuntún:
“Cita con Rama”, de Clarke. Transmite perfectamente el sentido de la maravilla, la exploración, el descubrimiento, la relatividad de los valores humanos. Tiene el mejor final de la historia de la literatura, que yo conozca. Y encima es corta. Magistral.
“Ciudad Permutación”, de Egan. ¡Puf! Lo tiene todo. El inicio es maravilloso y terrorífico, una obra en sí misma. La creación de mundos virtuales, la fascinación implícita en todas las posibilidades de su desarrollo... pero lo que más me asombró en su momento (y parece que fui el único) es el portento de imaginar una forma racional de existencia eterna sin salirse del continuo espacio-temporal. Vaaale, el final es precipitado.“Pedro "Páramo”, de Juan Rulfo. Breve y perfecta. Sus imágenes y sensaciones permanecen en tu interior para siempre. Realismo mágico, historia de fantasmas, costumbrismo. Todo eso y más. Insisto: y breve.
“En la casa del gusano”, de George R.R. Martin. No sé, la puedo leer mil veces y disfrutarla igual. Gran ambientación y crueldad no gratuita. Qué cosas, es corta.
“La onírica búsqueda de la desconocida Kadath”, de Lovecraft. Esta elección sí que es subjetiva. Una lectura con la virtud de transportarme a otro mundo, lejano y cercano: como los mismos sueños. Prosa recargadísima, eso siempre en Lovecraft, pero algo más ligera su lectura.

¿Cómo ves el panorama de la CF mundial?

Muy animado después de una época sosa (Benford, Cherry, Robinson...). Hay cosas nuevas, por fin. O eso, o me he pasado unos años muy poco puesto.

¿Y español?

Lo mismo. En su día me desencanté de buscar buen material nacional, pero ahora da la impresión de que haya un montón de nuevos autores escribiendo CF y fantasía de la buena. ¡Como narrador, Negrete es insuperable! También es posible que no haya sabido buscar, vaya Ud. a saber. De hecho, no conocía Espiral CF más que de refilón...

Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Ahora mismito estoy retocando, puliendo... reescribiendo, en definitiva, una primeriza novela corta que a pesar de su estructura deslavazada tiene a mi juicio suficientes elementos de interés como para intentar darle una segunda oportunidad (rollo cotidiano, cohetes de serie B, proto-informática medieval, monasterios perdidos, monstruos marinos, ingenieros borrachuzos... ese tipo de cosas). Tengo también bastante detallada una novela que empezaría a escribir después, si me sigue tirando la historia: se trata de una aventura de búsqueda y exploración en un entorno artificial no entrópico más allá del tiempo y del espacio (¿Cómo? ¿Qué? ¿Egan? ¿Ciudad Permutación? Esto, ejem, yo mejor lo llamaría “inspiración”). Hay también ideas para cuentos e incluso ocurrencias locas como intentar novelizar la saga de los Skorpi del Flash Gordon de Dan Barry... ¿se puede hacer eso sin pagar derechos a los Syndicates o a los herederos de Raymond? ¿No? Bueno, proyectos no faltan. Espero tener ánimo para desarrollarlos todos, y en eso va a contribuir mucho Espiral CF con su confianza en “La edad del Vuelo”.