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Juan José Aroz Contacto Información legal

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David Calleja Cuñado

José Cuervo Alvarez

José Antonio Suárez

"Peregrinos de Marte" (Espiral - CF nº 30)

1.- Haznos una pequeña semblanza de ti mismo: quién eres, qué has escrito o publicado con anterioridad.

Nací en Albacete en 1963, soy licenciado en Derecho y he publicado con anterioridad tres novelas: Nuxlum (en esta misma colección), El despertar de Nuxlum (en Equipo Sirius, que incluye la reedición de Nuxlum y una segunda parte, que da título al volumen) y Rebelión en Telura (Edebé). Peregrinos de Marte es mi segunda publicación en Espiral, con la que estoy muy contento de volver a colaborar. Escribo pocos relatos —lo que más me interesa son las novelas— y han aparecido en Ciberpaís, Solaris, Ad Astra, Artifex, Realidad Cero y en la antología Visiones 97, de la AEFCF. El género sobre el cual me interesa más escribir (y leer) es la ciencia ficción, aunque en algún relato he tocado la fantasía.

2.- ¿Qué palabra, idea o sentimiento puede resumir el concepto de tu libro?

He querido dejar claro que la colonización espacial en el futuro no se producirá si no ocurren hechos dramáticos que nos obliguen a viajar a otros mundos. Bien, en la novela estos hechos han sucedido, pero aún así los gobiernos implicados necesitan de la financiación privada para mantener unas pocas bases abiertas en la Luna o Marte. Y esa financiación se produce, entre otras vías, en forma de turismo espacial para la élite. Los precedentes están en la mente de todos y no me extenderé en ese punto.

La situación es incómoda para Nerea y León, los dos protagonistas, que trabajan en Marte. Además de llevar a cabo su labor en condiciones muy duras, tendrán que hacer de cuidadores de una gente que no debería estar allí, si el mundo fuese justo, y que no hará más que traerles problemas; algunos de ellos bastante graves.

3.- ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

Aproximadamente un año. Esto es algo muy relativo, porque igual puedes tardar cuatro años en escribir una novela, dedicándole solo los fines de semana y los ratos perdidos, o unos pocos meses, empleando varias horas al día. Yo trato de escribir todos los días; unas veces le dedico más tiempo, otras menos, eso depende, pero creo que es esencial que el autor no pierda el hilo de lo que cuenta y eso se consigue mediante una atención constante a la novela.

Aunque, en definitiva, lo que cuenta es el resultado final. Puedes haber invertido tres años en una novela y pifiarla de todas formas, o sólo seis meses y dar en el clavo. La mejor forma de que lo que llevas entre manos no se eternice y acabe aburriéndote es dedicarle el tiempo que merece, no mirarlo como un pasarratos, un hobby para los fines de semana, sino tomarte la historia en serio y hacerla creíble. Si dejas el proyecto aparcado y lo retomas cuando te apetezca, acabas descubriendo que cada vez te apetece menos y buscas excusas para aplazarlo; entonces pierdes el control sobre lo que has escrito y, lo que es peor, el interés. Si la narración no es capaz de interesar al propio autor, imagínate al lector. Aunque luego trates de enmendar esa pereza con revisiones a posteriori, ese trabajo difícilmente arreglará una historia.

4.- ¿Cómo fue su realización? ¿Te ha costado mucho? ¿O, por contra, te salió de una manera fluida?

Antes de empezar a escribir una novela realizo un trabajo previo de ensamblaje del argumento; en concreto, con Peregrinos de Marte tardé unos cuatro meses en definir las tramas y los personajes. Luego tengo que juntar todo ese material desordenado y darle forma. Normalmente lo que al final sale es bastante distinto a la idea que te formaste inicialmente, pero una vez que empiezo, y cuando lo hago es porque tengo una idea clara de lo que voy a narrar, los personajes cobran voz propia y tiran de la novela.

5.- ¿Lees mucha CF? Coméntanos alguno de los últimos libros que hayan caído en tus manos.

Sí, como ya he dicho antes, es mi género favorito. De los libros leídos en los últimos meses me han sorprendido gratamente El mundo de Roche, de Robert L. Forward, una imaginativa novela acerca de una misión científica a un lejano planeta, que mantiene el interés en todo momento, y El prestigio, de Christopher Priest, que narra de forma genial la rivalidad de dos ilusionistas. Priest se ha puesto el listón muy alto y va a tenerlo difícil para superar esta excelente novela. De títulos reeditados destacaría Ciudad, de Clifford D. Simak, y Alas nocturnas, de Robert Silverberg; dos clásicos francamente brillantes. Respecto a las últimas novelas de CF española que he leído, recomiendo Cinco días antes, de Carlos F. Castrosín, un thriller ambientado en un futuro cercano con una trama cuidadosamente planificada que demuestra el oficio de su autor, y El tercer nombre del emperador, de Víctor Conde, ambiciosa «space opera» deudora de la magistral Hyperion de Simmons. Sigo también de cerca la obra de Joan Antoni Fernández, autor de múltiples registros, capaz de desenvolverse con soltura tanto en la comedia (por ejemplo, su relato Sin control, una hilarante parodia de Star Trek), como en el drama (Luces en la noche). Albemuth ha anunciado que le publicará su novela La mirada del abismo, cuya aparición aguardo con interés.

6.- ¿Quiénes son los autores que más te han influido?

Fredric Brown, por su brillante y conciso sentido del humor; tiene novelas geniales, Universo de locos, Marciano vete a casa, y esos cuentos breves que te dejan pasmado. Philip K. Dick, un torrente de originalidad y frescura que sigue influyendo poderosamente dos décadas después de su muerte. Frederik Pohl y Robert Silverberg son también autores de una gran calidad en su forma de narrar, saben atraparte en una trama convincente. Y cómo no, Isaac Asimov. Incluso quienes se afanan en criticar su estilo se iniciaron al género con él. Asimov ha sido una enorme red atrapalectores. Una vez que te captura, ya no puedes salir, la CF te enganchará para siempre.

7.- Tanto de CF como de cualquier otro género, ¿qué libros son los que tú puedes considerar obras maestras y por qué?

Bueno, he citado ya algunas obras. Añadiría Ubik, de Philip K. Dick, Mercaderes del espacio, de Pohl y Kornbluth, Oveja mansa, de Connie Willis, Los propios dioses, de Asimov, Muero por dentro, de Silverberg, Neverness, de Zindell o 1984, de Orwell, aunque hay muchas más. Son novelas con vida propia que dejan huella en el lector. Por el mismo motivo me encantaron El perro de Baskerville, de Conan Doyle, El padrino, de Puzo, El perfume, de Süskind, La historia interminable, de Ende, El mundo de Sofía, de Gaarder o La conjura de los necios, de Toole; son libros que años después de haberlos leído conservo muy buenos recuerdos de ellos; en definitiva, dejan un poso que perdura.

8.- ¿Cómo ves el panorama de la CF mundial?

Regular. La CF mundial ofrece escasas oportunidades a los autores no angloamericanos. La tendencia instaurada por éstos desde hace años a inflar las novelas no redunda a mi juicio en un aumento de calidad. Parece que se ha perdido la perspectiva de contar una historia añadiendo páginas y páginas de elementos secundarios que más que enriquecer la trama, la empobrecen; un «efecto clembuterol» de engorde que incide negativamente en el resultado final.

9.- ¿Y español?

En España la situación no es para tirar cohetes, aunque ahora pueda parecerlo. Aparte de que no tenemos un mercado estable y atravesamos períodos de superabundancia de novedades seguidos de otros de sequía, las editoriales profesionales apenas publican españoles. No negaré que en la actualidad las perspectivas son mejores que el páramo en que nos hallábamos hace unos años, pero son insuficientes si nos comparamos con los países de nuestro entorno. Juan Miguel Aguilera, uno de nuestros escritores más conocidos, publica directamente sus nuevas novelas en Francia; un hecho que debería hacer reflexionar a todos aquellos (lectores y editores) que aceptan cualquier novela ladrillesca firmada por un anglosajón. Los autores de CF de nuestro país que ven traducidos sus libros venden en el extranjero más que aquí, donde por lo general no se invierte un céntimo en promoción: el conocido refrán «nadie es profeta en su tierra» sigue plenamente vigente.

Si la CF española no ha desaparecido es gracias a editoriales no comerciales, como Espiral, Pulpediciones, Silente o Albemuth, que por lo menos se arriesgan y no van a tiro fijo. Con su empeño permiten dar salida a algunas de las novelas que se escriben actualmente en nuestro país.

10.- Después de este libro tuyo en Espiral, ¿cuáles son tus planes? ¿Estás escribiendo algo ahora mismo?

Para el año que viene debería salir publicado otro libro, pero no es seguro porque la fecha se ha pospuesto ya dos veces por el editor.

Ahora acabo de terminar una novela de CF que inicié hace un año, y en vacaciones estoy tomando notas —es un decir, porque con este calor no hay quien haga nada— para un proyecto que quizá comience el próximo año. De momento eso es todo.